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Concepto

 

Romper un espejo trae siete años de mala suerte. 7 de mala suerte toma esa superstición y la da vuelta: en vez de temerle a la grieta, la dibuja a propósito.

La marca nace de un gesto muy simple: rayar superficies que en teoría no se deberían tocar. Espejos, cristales, acrílicos. Cada objeto grabado es una pequeña fractura intencional, una marca que queda para siempre en algo que se supone frágil.

Esa misma lógica se cruza con otra comunidad que también convierte una obsesión en identidad: el anime. La cuenta muestra el proceso de grabar recuadros de manga en tiempo real, a pedido de quien mira; el vínculo se construye ahí, en el gesto, no necesariamente en la venta. Lo que sí se vende son los objetos: ceniceros y espejos chicos grabados, muchas veces a pedido.

La identidad visual traduce eso: oscuridad de fondo, superficies con sensación de vidrio, una tipografía gótica que remite a lo ritual y lo grabado a mano, y detalles finos y fríos —casi de laboratorio— que representan la precisión de la técnica.